Song of Myself

"I celebrate myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you.

I loafe and invite my soul,
I lean and loafe at my ease... observing a spear of
summer grass"
Walt Whitman

lunes, 31 de mayo de 2010

Oooohhhhooooohhhhoooohhh

Pasó del frío del vagón al sol abrasador del exterior. Justo cuando salía de la estación y su cejo se fruncía intentando vencer la claridad, su iPod le regalaba una de esas canciones que te hacen empezar el día (o la noche) con energía. De esas canciones que te imaginas bailando en un gran escenario, con bailarines bajo el calor de los focos deslumbrantes y a tus pies un griterío que te idolatra. Era una de esas canciones que, de alguna manera inexplicable (misterios de la anatomía humana), hacen que tu cuerpo sea capaz de moverse de manera coordinada y fluida mientras caminas (y encima con prisa porque llegas tarde) y bailas a la vez.

Sin embargo, ella no. No porque no fuera capaz ni porque no tuviera sentido del ritmo o de la coordinación. Sino porque aún sentía vergüenza. Acostumbrada como estaba a la mentalidad de provincias, sabía que haría el ridículo. Por eso, sus labios reprimían el "ooohhhooohhhoooooh" que la deleitaba.

Hasta que se cruzó con ella. La vio, tan pequeña, tan menuda y tan delgada que parecía que en cualquier momento se iba a romper. Pero no. Caminaba sin dudar, con confianza y, por supuesto, sin romperse. Iba con sus auriculares blancos, casi más grandes que su cabeza, cabeza que no dejaba de mover al ritmo de su cuerpo. Sí, era era capaz de coordinar su cuerpo al andar y bailar y además iba cantando por el centro de la ciudad abarrotada a voz en grito.

No pudo evitar una carcajada y esta vez, además, no la intentó contener ni se se tapó la boca. Sintió tal identificación que, ahora, liberada, sí que se decidió: dejó a un lado la vergüenza y comenzó a bailar mientras caminaba (y acordaos de la doble dificultad de que, además, iba con prisa, como siempre). Y estaba disfrutando tantísimo la canción, que tanta emoción contenida la desbordó. No pudo más y cantó, a voz en grito: "I'm a free bitch, baby!!!"

2 comentarios:

Jorge dijo...

:) Yo también canto por la calle, y me lo paso como dios. El otro día iba pegando voces con "El Campeón" y sólo ese momento me alegró el día.

Tiny dancer dijo...

Yo estuve a punto de soltar los libros y la mochila el otro día en medio del campus y ponerme a bailar esto:
http://www.youtube.com/watch?v=JmcA9LIIXWw

Lucho por controlar mis movimientos, lo de controlar el cante ya lo doy por imposible. Pero cualquier día me marco un Hugh Grant en Love Actually, pero en la UA en lugar de en el 10 de Downing Street.
Supongo que como cualquier moda... ¡todo es empezar!