Song of Myself

"I celebrate myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you.

I loafe and invite my soul,
I lean and loafe at my ease... observing a spear of
summer grass"
Walt Whitman

lunes, 30 de julio de 2007

De ciclos y ciclones

Como buena futbolera que soy, siempre he oído hablar de ciclos. "Se acaba un ciclo", decían los periódicos deportivos cuando, por ejemplo, Florentino Pérez anunció su inesperada dimisión.
Siempre me había parecido que era una chorrada, otra de las muchas frases muletilla que tanto se utilizan en la prensa y que al final acaban por calar entre los lectores. Sin embargo, no contaba yo con que llegado este momento lo diría, pero sí amigos, "se acaba un ciclo en mi vida", tanto literal como metafóricamente.

Sí, se acaba un ciclo porque casi sin que nos haya dado tiempo a pararnos a pensar en ello, el primer ciclo de la carrera se acaba. Tres años de duro trabajo, aunque eso sí acompañados de sonrisas (las más) y lágrimas (las menos), de cafés (con leche, con hielo, con hielo y baileys, solos, cortos de café...), pinchos (de tortilla, de pollo, de lomo, de jamón, de salchichón o de san jacobo; dependía de quién y dónde) y cruasanes (normales o a la plancha), de comidas (menú en la cafetería, ensaladas y "sietes" en el titanic, menú del chino, bocatoni -- rarely -- e incluso el tupper de casa calentado en el micro mugriento de la cafetería), de canciones (las de la intuición, pégate, when the stars go blue, angie...), de notas (buenas y malas, por lo general, más buenas que malas), de momentazos, de confidencias, de miradas cómplices, de mensajes de apoyo, de supersticiones (ir de verde a los exámenes, desayunar en la Mallorquina, sentarnos en clase en el mismo sitio del examen de Vallina...), de cotilleos, de maldades, de rumores (la grandísima mayoría se demostraron ser falsos, gracias a Ése), de fiestas en la JET, de F&CK, de espichas, de cenas en Gijón o en Avilés (Falta Oviedo), de borracheras, de fotos, de juntas de facultad (con o sin cuorum), de hakuna matata, de culos, de trivials, de parchises, de jueves tontos, de partidos, de tardes de biblioteca, de suerte en exámenes (que nos los pregunten en metodología), de exposiciones, de libros (algunos de ellos, los mejores que he leído en mi vida), de apuntes no entregados a tiempo para exposiciones (adrede o no), de fotologs, de blogs, de firmas famosas en blogs, de anónimos, de exámenes erasmus (cuya nota no importa una mierda, ni es significativa del nivel de inglés de cada uno, que conste), de prolegómenos del erasmus, de multicons, de raps, de collages, de reglas mnemotécnicas, de menstruaciones compaginadas, de comidas en las Jornadas de Empleo y Emprendedores (no diremos nombres muahahahaha), de streams of consciousness y de millones y millones de cosas más que, por desgracia, no recuerdo ahora mismo.

Ahora que sí me paro a pensar en ello, todos estos (buenos o no) momentos han ocurrido, en su grandísima mayoría, en este (agotador) tercer año. ¿Por qué? Porque he aprendido que en esta vida las cosas buenas se hacen esperar y vienen cuando uno menos se lo espera, por eso, cuando ya no esperaba encontrar a esos "amigos de la facultad" que se supone son para toda la vida (como en las pelis americanas, sí, esos amigos con los que te reunirás dentro de quince años, diciendo que tenemos algún kilo de más y alguna que otra cana (también pueden ser de las echadas al aire xD) y algunos incluso contando batallitas de sus retoños mientras se les cae la baba), el destino quiso que antes de que se acabara este primer ciclo esta gente aterrizara en mi vida (toda esa gente sabe quién es).

Y qué mejor manera de finalizar un ciclo que yendo de Erasmus, un año en el que están puestas todas mis
Grandes Esperanzas, y una de ellas es un gran ciclón todos juntos. No me importa si es en Dublin, en Leeds, en Sheffield, en Edinburgh, en Berlin o en Oviedo. Lo importante es que brindemos, por el inicio de un nuevo ciclo...