Song of Myself

"I celebrate myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you.

I loafe and invite my soul,
I lean and loafe at my ease... observing a spear of
summer grass"
Walt Whitman

domingo, 4 de noviembre de 2007

Settling in Dublin (I)

Hoy me he levantado, no dando un salto mortal, sino con ganas de matar (más adelante os explicaré por qué, todo a su debido tiempo). Es más, no me he levantado con ganas de matar así como así, no. Me he levantado con ganas de matar de manera lenta y dolorosa. El caso es que en un vano intento de aplacar mi ira y mis sádicas intenciones, decidí actualizar mi olvidado blog, ya que una vez pasadas casi siete semanas desde mi aterrizaje en Eire, ya es hora de un breve memorando de mis vivencias en el país de James Joyce, la Guinness y el Jameson.

Vayamos por partes:

1. La llegada

Como ya tenía constancia de que los irlandeses conducen por el otro lado[1], este incomprensible hecho no fue lo primero que llamó mi atención a mi llegada a este país. Más bien quedé (debería decir quedamos, pues Olaya comparte mi opinión) sin habla al ver que a la salida del aeropuerto, había una inmensa y civilizada cola de personas esperando pacientemente por su turno para coger un taxi. No necesito recordar a mi pequeño (aunque selecto) grupo de lectores que en España, esto es inconcebible y JAMÁS hubiera ocurrido (ni ocurrirá), sino que, siguiendo la ley de la selva, nos hubiéramos encontrado una jauría de lobos hambrientos ansiosos por cazar su presa.

Total, que ahí estábamos Olaya y yo con nuestros dos portátiles y nuestras cuatro maletas (una de 29 kg., otra de 23 y las otras dos calculamos que de unos 10-15 kg. cada una) esperando nuestro turno. Como en este país hay más taxis[2] que vehículos privados, la espera fue corta y enseguida estábamos liberadas de nuestro equipaje (que el taxista agradablemente había cargado en el maletero). Haciendo gala de un inglés perfecto dijimos “To Dublin International Hostel, please”. Peeeeeeero, ¡ay amigos! Cuando tú creías que todo iba bien, el taxista te hace una pregunta y tú con tu oído entrenado para discernir única y exclusivamente el maravilloso acento R.P., no entiendes nada. Así que, educadamente dices “Excuse me?”. La primera vez, no pasa nada, pero cuando repites (e incluso tripites) “excuse me”, “sorry” o “pardon” demasiadas veces instas al taxista a inferir: “Bien, un par de españolas estúpidas que no hablan inglés, vamos a dar un buen rodeo y cobrarles más”. Y la situación empeora aún más si el taxista se encuentra a un colega y se ponen los dos a hablar a través de su moderno pinganillo:

Taxista 1: “Hey man, the’re Spanish.”

Taxista Gordo: “Oh! Spanish! Buenous dias!”

Nosotras: “Jaja”

Taxista Gordo: “Puta!”

Nosotras: K

El caso es que, afortunadamente para nosotras, llegamos sanas y salvas a nuestro albergue en el centro de Dublín por el módico precio de 15 € (nótese que en este país los taxistas te cobran un euro extra por cada persona de más que lleves: es decir, si la carrera son 10 € y son 4 las personas que viajan te sumará tres exquisitos euros que de habértelos ahorrado te hubieran servido para pagar una double cheeseburguer y unas deliciosas twisty fries con el eurosaver de Mcdonalds).

Una vez instaladas en nuestro humilde (y temporal) alojamiento (gracias a la impagable ayuda de Belén y Alba), salimos a estrenar la noche irlandesa (yo a esto lo llamo llegar y besar el santo…). Elegimos (más bien eligieron por nosotras) como primer destino nocturno el llamado BarCode. Un sitio bastante molón al que, como casi todo en Dublín, hay que ir en taxi, pero compensa porque (muy muy muy importante) NO HAY QUE PAGAR ENTRADA. El caso es que mientras estábamos en la puerta esperando por Shane (un amigo de Belén), no parábamos de ver pasar a tías irlandesas muysuperhipermegarequetetuneadísimas (no se me ocurren más formas de expresar el superlativo) con su vestido nocheviejero, sus zapatos de tacón de 10 centímetros (o más xD), su pelo planchadísimo (en los baños puedes encontrar una plancha del pelo que puedes usar por el módico precio de 2 €), su bolso mini donde no entra ni un tampón y sin abrigo alguno, dejando lucir, pues, su piel color zanahoria podre (y encima a reparchones) fruto de varios masajes con autobronceador marca TESCO. Mientras, nosotras (no precisamente ataviadas con nuestras mejores galas) estábamos intentando asumir que no nos dejarían pasar y nos darían la vuelta por chungas. Pero no amigos, el caso es que descubrimos un sitio molón donde nos cunde la música y donde las pintas cuestan menos de 4 € hasta las 11 de la noche y, encima, repito (muy muy muy importante) NO PAGAS ENTRADA.

Lamentablemente para nosotras a las dos y media se acabó la fiesta (típico de este país, y de cualquier otro que no sea España), así que todos pa casa. Al salir del bar nos volvimos a asombrar al ver que había una larga fila de taxis esperando ser ocupados (insisto: en España, y más concretamente en Avilés, tendrías que pegarte con diez personas para coger el único taxi que habría disponible).

Pues, esto es todo amigos. Sí, he tardado dos meses en contaros la llegada a Dublín, así que me temo que para la segunda entrega (Settling in Shanowen) os tocará esperar lo suyo.



[1] Inciso: nunca sé decir si conducen por la izquierda o por la derecha, ya que aunque van por el lado izquierdo de la carretera, el conductor se sitúa en la parte derecha del coche, así que, en un alarde de etnocentrismo cultural, dejémoslo en que conducen “por el otro lado”.

[2] Nota para futuros visitantes: En este país los taxis y los autobuses se paran extendiendo el brazo de manera perpendicular a tu cuerpo, si no, os garantizo que no paran.

6 comentarios:

pequeñorocknroll dijo...

Ahora que releo todo, me acabo de dar cuenta de que no os conté por qué me levanté con ganas de matar (que conste que encima esto no es de hoy porque lo escribí el otro día, pero lo dejé a medias y lo acabé hoy) pero bueno, todo llegará....

Anónimo dijo...

te parecerá bonito dejarnos aqui con la miel en los labios no??? o sea, eres peor que los capitulos de oliver y benji que te dejan los partidos a medias!!!!!!!!
espererando la siguiente entrega me hallo
atentamente,
tucompañeradevocabulario

Coverdale es Dios dijo...

A mi esta historia me suena, no será un plagio Ana Rrrrrrrosa! jeje

skudhero dijo...

Aquí, en la cuna de la civilización moderna, los bares cierran a las 3 y en algunos casos a las 4. Discotecas a las 6. Aceptamos barco.

Anónimo dijo...

Bueno, la cosa es que ya estáis settled (como pa no, teniendo en cuenta que esta entrada debería tener otra fecha ejem, ejem, bendita pereza)
Me encanta lo del taxista, no sé por qué pero me hace una gracia looocaaa jajaja

Besinos!!!!

Anónimo dijo...
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