Hoy me he levantado, no dando un salto mortal, sino con ganas de matar (más adelante os explicaré por qué, todo a su debido tiempo). Es más, no me he levantado con ganas de matar así como así, no. Me he levantado con ganas de matar de manera lenta y dolorosa. El caso es que en un vano intento de aplacar mi ira y mis sádicas intenciones, decidí actualizar mi olvidado blog, ya que una vez pasadas casi siete semanas desde mi aterrizaje en Eire, ya es hora de un breve memorando de mis vivencias en el país de James Joyce,
Vayamos por partes:
1. La llegada
Como ya tenía constancia de que los irlandeses conducen por el otro lado[1], este incomprensible hecho no fue lo primero que llamó mi atención a mi llegada a este país. Más bien quedé (debería decir quedamos, pues Olaya comparte mi opinión) sin habla al ver que a la salida del aeropuerto, había una inmensa y civilizada cola de personas esperando pacientemente por su turno para coger un taxi. No necesito recordar a mi pequeño (aunque selecto) grupo de lectores que en España, esto es inconcebible y JAMÁS hubiera ocurrido (ni ocurrirá), sino que, siguiendo la ley de la selva, nos hubiéramos encontrado una jauría de lobos hambrientos ansiosos por cazar su presa.
Total, que ahí estábamos Olaya y yo con nuestros dos portátiles y nuestras cuatro maletas (una de
Taxista 1: “Hey man, the’re Spanish.”
Taxista Gordo: “Oh! Spanish! Buenous dias!”
Nosotras: “Jaja”
Taxista Gordo: “Puta!”
Nosotras: K
El caso es que, afortunadamente para nosotras, llegamos sanas y salvas a nuestro albergue en el centro de Dublín por el módico precio de 15 € (nótese que en este país los taxistas te cobran un euro extra por cada persona de más que lleves: es decir, si la carrera son 10 € y son 4 las personas que viajan te sumará tres exquisitos euros que de habértelos ahorrado te hubieran servido para pagar una double cheeseburguer y unas deliciosas twisty fries con el eurosaver de Mcdonalds).
Una vez instaladas en nuestro humilde (y temporal) alojamiento (gracias a la impagable ayuda de Belén y Alba), salimos a estrenar la noche irlandesa (yo a esto lo llamo llegar y besar el santo…). Elegimos (más bien eligieron por nosotras) como primer destino nocturno el llamado BarCode. Un sitio bastante molón al que, como casi todo en Dublín, hay que ir en taxi, pero compensa porque (muy muy muy importante) NO HAY QUE PAGAR ENTRADA. El caso es que mientras estábamos en la puerta esperando por Shane (un amigo de Belén), no parábamos de ver pasar a tías irlandesas muysuperhipermegarequetetuneadísimas (no se me ocurren más formas de expresar el superlativo) con su vestido nocheviejero, sus zapatos de tacón de
Lamentablemente para nosotras a las dos y media se acabó la fiesta (típico de este país, y de cualquier otro que no sea España), así que todos pa casa. Al salir del bar nos volvimos a asombrar al ver que había una larga fila de taxis esperando ser ocupados (insisto: en España, y más concretamente en Avilés, tendrías que pegarte con diez personas para coger el único taxi que habría disponible).
Pues, esto es todo amigos. Sí, he tardado dos meses en contaros la llegada a Dublín, así que me temo que para la segunda entrega (Settling in Shanowen) os tocará esperar lo suyo.
[1] Inciso: nunca sé decir si conducen por la izquierda o por la derecha, ya que aunque van por el lado izquierdo de la carretera, el conductor se sitúa en la parte derecha del coche, así que, en un alarde de etnocentrismo cultural, dejémoslo en que conducen “por el otro lado”.
[2] Nota para futuros visitantes: En este país los taxis y los autobuses se paran extendiendo el brazo de manera perpendicular a tu cuerpo, si no, os garantizo que no paran.
6 comentarios:
Ahora que releo todo, me acabo de dar cuenta de que no os conté por qué me levanté con ganas de matar (que conste que encima esto no es de hoy porque lo escribí el otro día, pero lo dejé a medias y lo acabé hoy) pero bueno, todo llegará....
te parecerá bonito dejarnos aqui con la miel en los labios no??? o sea, eres peor que los capitulos de oliver y benji que te dejan los partidos a medias!!!!!!!!
espererando la siguiente entrega me hallo
atentamente,
tucompañeradevocabulario
A mi esta historia me suena, no será un plagio Ana Rrrrrrrosa! jeje
Aquí, en la cuna de la civilización moderna, los bares cierran a las 3 y en algunos casos a las 4. Discotecas a las 6. Aceptamos barco.
Bueno, la cosa es que ya estáis settled (como pa no, teniendo en cuenta que esta entrada debería tener otra fecha ejem, ejem, bendita pereza)
Me encanta lo del taxista, no sé por qué pero me hace una gracia looocaaa jajaja
Besinos!!!!
Publicar un comentario